Stefania Buonarota
Quién soy
y cómo llegué al Adiestramiento Colaborativo
Entré en el mundo canino en 1994, como voluntaria en un refugio para perros en el que trabajé durante unos quince años. Hice muchas cosas, realicé muchas tareas, después me formé como educadora canina y llevo ya muchos años trabajando como educadora canina profesional.
Desde hace años, en mi vida privada y en mi trabajo como educadora, lo baso todo en la colaboración, tanto en la rutina diaria con mis perros como en las actividades educativas que propongo.
Ya en la época del refugio solía utilizar ciertas técnicas y protocolos que tienen que ver con el cuidado colaborativo, por ejemplo, a la hora de trasladar de una zona a otra a perros “intocables”, fóbicos, o para llevarlos al veterinario.
Pero no utilizaba los cuidados colaborativos de forma estructurada y completa.
Luego, hace unos años, uno de mis perros, que ya se había hecho mayor, se puso muy enfermo.
Debido al fuerte dolor, asociado también al contexto de la visita y a la manipulación, la experiencia con el veterinario y con los tratamientos administrados supusieron para él un verdadero trauma y, a raíz de aquello, mi perro se había vuelto intocable, incluso para mí.
Sin embargo, no podía aceptar no poder ayudar a mi perro a sentirse mejor, a vivir más serenamente todas esas manipulaciones que eran, y son, necesarias precisamente para su bienestar
Así que busqué una solución específica para nuestro problema
Investigué mucho, estudié todo lo que pude encontrar sobre los cuidados cooperativos que se realizan en el mundo con animales salvajes, luego me enfoqué en perros y gatos, y elaboré mi propia versión, mi propio método, manteniendo los principios y las técnicas fundamentales y las sugerencias más interesantes, y eliminando todo lo que personalmente no me convencía.
Con el tiempo he desarrollado mis protocolos particulares, y a lo largo del camino hasta me he inventado soluciones creativas a los problemas que iban surgiendo en el trabajo práctico.
No me gusta, ni me parece respetuoso, un enfoque que sea todo aprendizaje, refuerzo positivo y comida, y hace mucho que he tomado distancia de un trabajo que pretenda modificar comportamientos.
El comportamiento es la expresión de motivaciones, de estados emocionales, de intenciones, así que, igual que en mi trabajo como educadora, lo que hago es trabajar precisamente sobre las emociones, las motivaciones, la adquisición de herramientas y habilidades a través de experiencias concretas y, en este caso, también trabajo a través de un adiestramiento específico.
He entrenado mucho con mis perros y he empezado a incluir este enfoque y estas técnicas de adiestramiento tan específicas también en mi trabajo con propietarios de perros con dificultades, perros “problemáticos”, perros fóbicos y perros con comportamientos agresivos, y he empezado a formar en esta disciplina tanto a propietarios como a otros profesionales del mundo del perro.
Poco a poco, a partir de un puñado de clases sueltas, he llegado a ofrecer cursos estructurados y completos que preparan a perros y propietarios para afrontar un número considerable de situaciones relacionadas con el cuidado y la peluquería: por ejemplo, prepararse para hacer ecografías o tomas de muestras de sangre, cortar uñas o cepillar dientes, poner colirios, etc.
Así nacieron los cursos CO.DOG que, hoy en día, es la única escuela en Italia especializada en Adiestramiento Colaborativo que enseña a perros y propietarios (y también a veterinarios, adiestradores, peluqueros, …) a colaborar, para que todos los sujetos involucrados puedan vivir las experiencias de cuidado y de peluquería serenamente, juntos, sin miedo ni estrés.
No hacer nada no es una opción, si puedes hacer algo para que tu perro se sienta mejor
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