¿Cómo funciona el Adiestramiento Colaborativo?

Existen razones y mecanismos precisos por los que funciona el Adiestramiento Colaborativo; conocerlos es esencial para conseguir que manipulaciones relacionadas con los cuidados, como revisiones/tratamientos médicos/operaciones de limpieza y peluquería, sean manejables para tu perro sin miedo ni estrés.

Tienes que saber que el sistema nervioso, como un centinela, todo el tiempo vigila y evalúa los riesgos, estando muy atento a cualquier señal que le indique si el entorno es seguro o no.

Cuando el entorno se considera seguro, el sistema de defensa se desconecta y se inhiben las estructuras defensivas límbicas que controlan los comportamientos de ataque, huida y de freezing (congelación).

Si, por el contrario, la situación no se considera segura, ¿adivina qué ocurre?

Exactamente lo que puedes observar cuando tu perro está incómodo, asustado y, por ejemplo, no te deja ponerle una pomada: tu perro huye, no puede estarse quieto y solo quiere alejarse de ti, te da golpecitos con el hocico, se aplasta contra el suelo, se pone rígido, etc.

Vale, pero, ¿cómo es que un acontecimiento, un estímulo, se considera, o no, seguro?

(el estímulo puede ser un acontecimiento, un objeto, igual que un olor o un ruido…).

Hay varios factores en juego, pero, para simplificar, podemos decir que hay algunos elementos concretos que se tienen en cuenta:

¿Este estímulo es conocido y reconocible? ¿Se parece a algo que ya conozco? ¿O es nuevo y, por tanto, desconocido?

¿Este estímulo es imprevisible? ¿O es predecible?

¿Puedo gestionar de algún modo, o creo que puedo hacerlo, este acontecimiento/estímulo? ¿Tengo algún control sobre él?

¿Este estímulo es amenazador, lo percibo como peligroso?

¡Recuerda que cada individuo experimenta los acontecimientos de forma diferente!

Dos individuos pueden encontrarse en un mismo lugar, al mismo tiempo y, por tanto, presenciar a los mismos estímulos, y aun así es posible que se lleven una experiencia muy diferente el uno del otro.

Esto se debe a que cada sujeto vive lo que le ocurre según su carácter, su estado de ánimo, sus experiencias previas, sus emociones, lo que se espera que ocurra y cómo construye sus expectativas de futuro.

Independientemente de lo “negativo” (peligroso, amenazador) que sea (o parezca) un estímulo/evento, siempre es preferible, tanto para nosotros como para los perros, que este sea previsible y que se pueda controlar de alguna manera.

Todos podemos comprender de qué va eso, porque todos lo hemos experimentado de primera mano.

Piensa en cuando vas al dentista.

Puede que sepas que te va a molestar lo que el dentista tiene que hacer, y puede que incluso le tengas miedo, pero si sabes exactamente lo que va a ocurrir, paso a paso, porque el dentista te lo ha explicado y te avisa de cuándo va a hacer esto o aquello, entonces conseguirás quedarte en el sillón sin saltar cada vez que te toca o que oyes el taladro o el aire frío que sale de la máquina. Logras quedarte quieto porque sabes lo que va a pasar: lo que va a pasar es predecible, así que sabes qué esperarte de esa situación y puedes prepararte.

Si puedo prever un evento, puedo prepararme para afrontarlo y también puedo relajarme cuando sé que nada va a ocurrir.

Además, saber que, en caso la situación me supere, puedo decirle al dentista que pare me proporciona cierto control sobre el acontecimiento, porque puedo hacer que termine. Si puedo hacer que termine, puedo predecir el final.

Lo mismo nos ocurre cuando tenemos que hacer una resonancia magnética en esa máquina cerrada tan horrible.

¿Cuántos de nosotros seríamos capaces de aguantarlo si no tuviéramos, si fuera necesario, la posibilidad de pulsar el botoncito para que nos saquen enseguida? Desde luego, yo no podría hacerlo.

Tener la posibilidad de controlar este acontecimiento (si pulso, me sacan), por desagradable que sea, lo hace manejable, lo hace mucho menos estresante: en este caso, tener el control del acontecimiento significa poder predecir su final (si pulso, me sacan).

En eso consiste el Adiestramiento Colaborativo: en trabajar todos estos aspectos para que las manipulaciones (y todo lo relacionado con las manipulaciones) dejen de activar el sistema de defensa;

todo será conocido y percibido como no amenazador, y posiblemente hasta agradable, y todo será perfectamente controlable y previsible.

Lo que ocurre a un nivel más profundo con este tipo de EXPERIENCIAS es que el animal empieza a experimentar emociones positivas en contextos relacionados con las manipulaciones y, poco a poco, empieza a cambiar la forma en que hace predicciones, la forma con la que crea sus expectativas sobre las manipulaciones mismas.

Básicamente, vamos a enseñar a los perros una forma de hacer lo que nosotros hacemos cuando nos sometemos a una resonancia magnética.

Alguien nos explica cómo funciona y nos da el control de la situación, colocándonos un pulsador en la mano.

Mediante el adiestramiento les explicamos paso a paso a los perros lo que vamos a hacer y les “ponemos un pulsador en la mano”, en forma de señal de colaboración: una señal que el perro utilizará para decirnos si tenemos que parar o si podemos continuar con la manipulación. Además, lo que hacemos con los perros, y que nadie hace con nosotros en el caso de la resonancia, es lograr que la tarea en sí sea lo más agradable y divertida posible.

De este modo, no solo las manipulaciones se vuelven menos estresantes y más manejables, sino que los animales literalmente empiezan a colaborar con nosotros, lo que no sería posible si el sistema de defensa estuviera activado.

Aquí en la foto vemos a Baku y su señal de colaboración “mentón sobre cojín”.

Esta es precisamente la señal que Baku utiliza para dar, o no, su consentimiento a la manipulación para la limpieza de oídos.